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CORONAVIRUS ¿LA NUEVA EPIDEMIA?

por Dr. Daniel Carmona

Vivimos una era de cambios en todos los sentidos: sociales, políticos, climáticos, biológicos; estos últimos son de lo más interesante.
Diariamente (y en temporada de frio aún más) convivimos con un gran ecosistema de virus, que pueden ocasionar enfermedad respiratoria en los humanos; entre ellos adenovirus, rinovirus, coxsackie virus, entre otros.
También podemos encontrar dentro de este ecosistema, virus que pueden producir formas más graves de enfermedad, como las neumonías, dentro de ellos se encuentran el sincitial respiratorio, citomegalovirus, parainfluenza y por supuesto la numero uno en producir casos graves la Influenza.
El coronavirus también está presente en esta gran fauna viral; entonces la pregunta es ¿acaba de surgir o ya estaba anteriormente?; ya que, en los últimos días, los medios y las redes sociales nos inundan con información de un nuevo coronavirus que surge en una región densamente poblada de China.
Primeramente, coronavirus se llaman así porque vistos con gran aumento al microscopio electrónico tienen la forma de una corona. Infectan por vía respiratoria a los animales produciendo enfermedades como el resfriado o neumonía de diversa gravedad. Algunos se transmiten por los animales y muchos se contagian entre personas.
Convivimos con coronavirus desde tiempos inmemoriales; de hecho tenemos seis cepas (especies) de este virus y como todos los entes biológicos, están en constante movimiento, recordemos el año 2009, cuando surge una nueva especie de Influenza, la especie A(H1N1); así sucedió esta vez, surge una nueva especie de coronavirus llamada COVID-19 (que difícilmente sabremos la manera de como surgió) y por supuesto enciende las alarmas internacionales por que no se sabe cómo se va a comportar; además de que las ultimas especies de Coronavirus se comportaron de manera epidémica, este es el caso del SARS (síndrome respiratorio agudo grave) y el MERS (síndrome respiratorio del medio oriente) han provocado brotes epidémicos recientes que han saltado a las noticias por ser particularmente peligrosos, por haber registrado letalidad de hasta el 35%.
A finales de 2019 apareció en China el COVID-19 con especial incidencia en la ciudad de Wuhan expandiéndose hasta alcanzar ya el carácter de una nueva epidemia y en pocos meses se convirtió en un problema de salud pública internacional.
Actualmente conocemos muy poco de esta enfermedad emergente, un aspecto fundamental que debemos de tomar en cuenta es que no es cierto que el coronavirus infecte solo a los chinos, mucho menos que todos los chinos sean portadores del COVID-19 ni que la comida china esté contaminada con coronavirus, se le han dado altos valores estadísticos en relación a su transmisión (odd ratio 2.5) pero una tasa de complicación muy baja (alrededor del 18%) y una tasa de letalidad aún más baja (2.8%); no se cuenta aún con un tratamiento específico y la vacuna tardara cuando menos tres años en aparecer; afortunadamente para todos nosotros las medidas para poder contenerla son muy básicas, pero con mucho fundamento científico, como lo es el lavado de manos y el aislamiento de pacientes; simplemente con estas medidas se puede restringir más del 60% de la transmisión del virus en una población.
Estamos ante los albores de una nueva epidemia, de la cual México y Tamaulipas siguen libres y actualmente el gobierno Chino, organismos internacionales y locales en salud, trabajan a marchas forzadas para detener la dispersión de este padecimiento.
Para el ciudadano lo esencial es por ahora evitar ser contagiado, no solo por el virus, sino por las opiniones procedentes de famosos sin conocimientos de virología que circulan por las redes sociales y algunos medios de comunicación como si fuesen una epidemia paralela difundiendo información falsa y propagando miedo y prejuicios.
Prevenir el contagio es la mejor medida, para ello hay que seguir las mismas recomendaciones para prevenir enfermedades respiratorias de la temporada: lavar las manos de manera frecuente, limpiar y desinfectar manijas, teléfonos u objetos de uso compartido para disminuir contagios, mantenerse bien abrigados, no saludar de mano o beso, ingerir muchos líquidos, vacunarse contra la influenza y al estornudar, usar un pañuelo o la cara interna del brazo
Estas medidas son completamente eficaces para evitar propagar el virus y sobre todo hay que mantener la calma.

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