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SUICIDIO

Por: Psic. Soraya Sánchez Diez De Pinos

Etimológicamente, la palabra “suicidio” se deriva del latín sui, que significa “sí mismo”, y caedere, que significa “matar”; por lo que se entiende como “un acto en el  cual, una persona o individuo  se quita la vida por su propia voluntad”.

Cerca de 800 000 personas se quitan la vida  anualmente en el mundo y  muchas más intentan hacerlo (OMS). El suicidio es una tragedia que afecta a familia y seres queridos y tiene efectos duraderos para los allegados del fallecido. El suicidio se puede producir a cualquier edad, y en 2016 fue la segunda causa  de defunción en el grupo etario de 15 a 29 años en todo el mundo.

Existe un  vínculo muy estrecho entre el suicidio y los trastornos mentales (en particular los trastornos del estado de ánimo y el consumo de alcohol). Sin embargo,  muchos suicidios se producen impulsivamente en momentos de crisis que menoscaban la capacidad del sujeto, para afrontar tensiones extremas, tales como los problemas financieros, las rupturas de relaciones interpersonales   o el sufrimiento asociado a enfermedad crónica degenerativa y/o terminal.

Además, las experiencias relacionadas con conflictos, desastres, violencia, abuso, pérdidas y sensación de  soledad  están estrechamente ligadas a conductas suicidas. Las tasas de muerte por suicidio también son elevadas entre los grupos vulnerables u objeto de discriminación.

Según estudios, existe una relación aproximada  de 8:2, en la que los hombres son más propensos a suicidarse; mientras que las mujeres se inclinan más por el intento de suicidio, lo que puede dejar  secuelas físicas y psicológicas el resto de su vida.  Sin embargo, muchos de los intentos  se llevan a cabo de tal manera  que el rescate pueda ser posible. Estos intentos a menudo representan una llamada de auxilio.

Por otra parte los familiares de personas que intentan o cometen suicidio a menudo tienden a sentirse  culpables  por no haber podido evitarlo, otros, pueden percibir el intento de suicidio como un acto egoísta. Mientras que la persona que intenta quitarse la vida puede pensar que, hace un favor a sus familiares y amigos al irse de este mundo.

El suicido es un acto multicausal, no obstante, los pensamientos suicidas generalmente son el  resultado de la incapacidad para  afrontar una situación límite o abrumadora en la vida.  Si la persona, cree que no  existe  una  esperanza a su sufrimiento, entonces, podría tener  una visión de túnel, en la que la muerte es la única  opción de salida.

También puede existir una propensión genética al suicidio. Las personas que cometen suicidio o que tienen pensamientos o conductas suicidas suelen tener antecedentes familiares de suicidio.

CAUSAS PRINCIPALES:

El suicidio es un problema multifactorial, que resulta de una compleja interacción de factores biológicos, genéticos, psicológicos, sociológicos y ambientales y generalmente ocurre en personas con uno o más de los siguientes factores de riesgo:

  • Un intento de suicidio previo, es un factor individual de alto riesgo
  • Depresión (la mitad de los suicidios está asociado a la depresión)
  • Consumo de alcohol y drogas (Una de cada cuatro  personas que se suicidan  consumen alcohol o algún tipo de substancia adictiva)
  • Enfermedad crónica y/o terminal
  • Problemas: económicos, de pareja, o pobres relaciones interpersonales
  • Trastorno metal (T. Bipolar, T Límite de la personalidad, T de estrés postraumático,  Esquizofrenia, entre otras)
  • Víctimas de Violencia y abuso.
  • Haber tenido Pérdidas significativas (muerte de seres queridos, pérdida de miembros de su cuerpo, etc.)
  • Grupos Vulnerables objeto de discriminación (refugiados, migrantes, reclusos, personas con orientación sexual diferente, )

Durkheim (2003: 16) afirma que el suicidio “es todo caso de muerte que resulta directa o indirectamente de un acto positivo o negativo, cometido por la víctima, a sabiendas que va a producir dicho resultado”.

Por su parte, Beck, Kovacs y Weissman (1979) han definido el suicidio como un acto intencional causado a uno mismo, que pone en peligro la vida, y que da como resultado la muerte, incluyendo todas las circunstancias que rodean el fallecimiento.

Por consiguiente, el término suicidio se aplica a una serie de comportamientos que no necesariamente concluyen con la muerte, pero que son provocados voluntariamente por el propio sujeto y cuya intención sería morir (Villardón, 1993).

Refiriéndonos al término denominado como conducta suicida: ésta se conforma por tres fases:

FASES

  • Ideación suicida. Consiste en pensamientos de terminar con la propia existencia (Pérez, 2004).
  • Intento de suicidio. También denominado parasuicidio, tentativa de suicidio, intento de autoeliminación o autolesión intencionada. Es aquel acto sin resultado de muerte, en el cual un individuo se hace daño a sí mismo; también llamado suicidio fallido.
  • Suicidio consumado. Es cualquier lesión auto infringida deliberadamente por el sujeto con el propósito de morir y cuyo resultado es la muerte.

Al ser la ideación suicida la fase de inicio del proceso de suicidio, se resalta como la fase más importante para la prevención del proceso suicida (González, 1998).

PREVENCIÓN Y CONTROL

Los suicidios son prevenibles. Algunas  medidas incluyen:

  • Restricción del acceso a medios de suicidio (por ejemplo, armas de fuego, objetos punzo-cortantes, algunos medicamentos, venenos, insecticidas y plaguicidas).
  • Reducción del consumo de alcohol y drogas.
  • Identificación temprana de signos, tratamiento oportuno, atención y seguimiento de las personas con problemas de salud mental y abuso de sustancias, con  dolores crónicos y trastornos mentales
  • Supervisión y acompañamiento a las personas que intentaron suicidarse y prestación de apoyo familiar y social.

El suicidio es un problema complejo que  requiere de   estrategias  efectivas de prevención y  la participación, de múltiples sectores de la sociedad, incluidos  salud, educación, trabajo, comercio, justicia, derecho, defensa, política y medios de comunicación.

 TRATAMIENTO

 El tratamiento de los pensamientos y el comportamiento suicida depende de la situación específica, que incluye el nivel de riesgo de suicidio y los problemas de base que pueden causar tales pensamientos o comportamiento. Con frecuencia este problema requiere de intervenciones multidisciplinarias en las que se incluye la consejería, el tratamiento psicológico,  médico-psiquiátrico y farmacológico.

ESTIGMA Y TABÚ

El estigma, particularmente en torno a los trastornos mentales y el suicidio, desvían  la búsqueda  de ayuda  especializada  y  por lo tanto, no reciben la atención oportuna.  Es importante sensibilizar a la población y abordar el suicidio como un problema de salud pública y no como un tabú.

 ALGUNOS MITOS SOBRE EL SUICIDIO.

Mito: el que se quiere matar no lo dice.  

Esta  creencia   lleva  a  no prestar atención a las personas que manifiestan sus ideas suicidas o amenazan con suicidarse. Aproximadamente de cada diez personas que se suicidan, nueve de ellas manifestaron sus propósitos y la otra dejó entrever sus intenciones de acabar con su vida.

Mito: el que lo dice no lo hace.

Este pensamiento conduce a minimizar las amenazas suicidas, que pueden considerarse erróneamente como chantajes, manipulaciones, etc. Generalmente la persona que se  suicida, expresó lo que ocurriría con palabras, acciones, gestos o cambios de conducta.

Mito: todo el que se suicida está deprimido.

Si bien es cierto que el trastorno depresivo mayor es un factor de riesgo, no es un  sinónimo de suicidio, lo cual no se ajusta a este mito. Pueden padecer  también, otras  condiciones de trastorno mental,  como, esquizofrenias, alcoholismo, bajo control de impulsos, etc.

 Mito: todo el que se suicida es un enfermo mental.

El suicidio y la enfermedad mental no son un sinónimo. Los enfermos mentales se suicidan con mayor frecuencia que la población en general, pero no necesariamente hay que padecer un trastorno mental para cometer suicidio.

Mito: el suicidio no puede ser prevenido, pues ocurre por impulso.

Este criterio limita las acciones preventivas y origina la inercia terapéutica. La mayor parte de los suicidas evidencia varios síntomas, consistentes en constricción de los sentimientos y el intelecto, inhibición de la agresividad (la cual ya no es dirigida hacia otras personas y se reserva para sí),  lo cual si se detecta  a  tiempo,   puede  evitar que la  persona lleve a cabo sus propósitos.

CONOCER LOS SIGNOS DE ALERTA, PUEDE SALVAR VIDAS

Identificar oportunamente señales de alarma tales como: llanto inconsolable, manifestar  desesperanza, tendencia al aislamiento, amenazas suicidas; (expresar deseos de morir con comentarios como: “Ojalá me muera”, “estoy cansado de la vida”, “desearía estar muerto” o “desearía no haber nacido”);  los cambios súbitos   de conducta, afectos y costumbres; el consumo excesivo de alcohol o drogas; escribir notas de despedidas;  regalar objetos significativos; poner en orden asuntos personales sin una razón aparente o despedirse de los demás como si fuera la última vez,  puede salvar una vida.

RED DE SERVICIOS DE LA SECRETARÍA DE SALUD

La Secretaría de Salud de Tamaulipas cuenta con una amplia red de servicios  en tres niveles de atención para la prevención del suicidio.

  • 43 Módulos de salud mental, distribuidos en las 12 Jurisdicciones Sanitarias.
  • 2 UNEME_CISAME Centro Integral de Salud Mental en Nvo. Laredo y Cd. Victoria.
  • Centro Estatal de salud mental en Matamoros.
  • Hospital Psiquiátrico de Tampico.

REFERENCIAS:

  • Concepto de suicidio https://conceptodefinicion.de/suicidio/
  • Suicidio y comportamiento suicida https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/001554.htm
  • Referencias Dirección General de Información en Salud. (2018). Cubos dinámicos-defunciones (mortalidad). Consultado el 15/08/2018, Secretaría de Salud, México.
  • http://www.dgis.salud.gob.mx/contenidos/basesdedatos/bdc_defunciones_gobmx.html
  • (2017). Estadísticas a propósito del… día mundial para la prevención del suicidio. Aguascalientes, Ags. México.
  • Organización Mundial de la Salud. (2014). Prevención del suicidio: un imperativo global. Washington, DC: OPS. http://www.who.int/mental_health/suicideprevention/world_report_2014/es/
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  • LAZARD SP: Probabilidad de riesgo suicida en adolescentes masculinos que hayan perdido al padre por muerte o por abandono. Tesis del Doctorado en Psicología. Facultad de Psicología, UNAM, 1988

 

 

 

 

 

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