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ESCLEROSIS MÚLTIPLE

 

Por: Dr. Gerardo Flores Sánchez.

La Esclerosis Múltiple (EM) es una enfermedad crónica, neuro-degenerativa, autoinmune. Esto significa que el sistema inmunológico ataca y daña a la mielina que envuelve los axones de las células (neuronas) que forman el cerebro y la médula espinal, alterando o impidiendo la trasmisión del impulso nervioso, lo que causa diversas formas de discapacidad visual, motriz y deterioro cognitivo, es decir afectación de la memoria y operación de tareas mentales.

Se presenta en diversas edades, pero afecta principalmente a los jóvenes, del sexo femenino. Hasta la fecha no se conoce con certeza sus causas, ni se cuenta todavía con tratamiento curativo.

La EM tiene un importante impacto social y económico, debido a la discapacidad que provoca en la población más productiva; al alto costo de su tratamiento y a la complejidad de los cuidados que requieren quienes la padecen.

Aunque no es una enfermedad tan frecuente (prevalente) como el cáncer o la diabetes mellitus, tampoco es un padecimiento raro o de baja prevalencia, como se creía hasta hace algunos años. En el mundo se estima que hay 2.3 millones de personas con EM, en México 20 mil y en Tamaulipas alrededor de 1000 enfermos.

Al ser una enfermedad del Sistema Nervioso Central, los primeros síntomas que la caracterizan, son alteraciones de la sensibilidad, como hormigueo, adormecimiento y ardor; de la vista como ver doble, disminución de la agudeza visual o pérdida parcial y temporalmente; además de trastornos del equilibrio y afectación de la función motora, como dolor de músculos de piernas y/o brazos, rigidez, debilidad y parálisis.

Estos síntomas surgen de pronto sin causa aparente, duran más de 24 a 48 horas y después remiten espontáneamente.

Por esta razón y debido a que la EM generalmente es desconocida por la población, los enfermos no acuden oportunamente a una valoración médica y neurológica, lo cual puede retrasar su diagnóstico hasta por varios años, propiciando que avance y cause discapacidad.

Otros síntomas que caracterizan a la EM cuando está activa o ha dejado daño residual, son: fatiga, agotamiento, debilidad muscular, espasticidad (rigidez muscular), temblores, dificultad para hablar y caminar, trastornos del sueño y deterioro intelectual. Hay evidencia de que durante el embarazo disminuye la sintomatología, que puede reactivarse después del parto.

La EM evoluciona en forma de “brotes” que determinan la progresión de la discapacidad. De acuerdo a las características de este progreso, se reconocen diversas formas o tipos clínicos: la benigna (1%), la remitente-recurrente (en el 85% de casos), la progresiva primaria (12%), la progresiva secundaria (el 25% de la remitente recurrente evoluciona este tipo) y la progresiva recurrente (2%).

El diagnóstico de la EM lo hace un neurólogo con base al análisis del cuadro clínico (síntomas y signos), al estudio de Resonancia Magnética de cerebro y médula espinal, al estudio de potenciales evocados y eventualmente a la punción lumbar indicada para confirmar la EM primaria progresiva o una forma atípica.

 

Respecto a su causalidad, se propone que la EM está relacionada a factores de riesgo ambientales y personales, tales como una menor exposición a la radiación solar, deficiencia de vitamina D, tabaquismo, exceso en consumo de sal, obesidad y a ciertos antecedentes de infecciones virales como mononucleosis infecciosa y herpes, entre otros.

En cuanto a factores genéticos, se considera actualmente que la EM no es estrictamente hereditaria, aunque en algunos países existen casos de EM familiar con más de un miembro con esta enfermedad.

La conclusión es que no hay una causa aislada en la EM, pues se trata de un padecimiento complejo de origen multifactorial. Las personas con factores genéticos relacionados a la enfermedad, pueden tener una mayor predisposición o riesgo, al exponerse a los factores ambientales antes señalados.

El tratamiento tiene como objetivos detener el avance de la enfermedad, evitar que los pacientes tengan recaídas y primordialmente impedir que la discapacidad le afecte la realización de su rutina diaria y deteriore gravemente su calidad de vida.

Los retos actuales para enfrentar la EM en nuestro país, es mejorar la detección oportuna mediante la educación de la población acerca del padecimiento y el fortalecimiento de los conocimientos y competencias profesionales del personal de salud de primer contacto, para que identifiquen los casos sugestivos o sospechosos de EM y los canalice al neurólogo.

Otra tarea importante, es la de proteger la Calidad de Vida de los enfermos, mediante la educación y capacitación de los familiares y del mismo paciente para el cuidado y autocuidado.

Finalmente una estrategia de prevención no específica, pero efectiva para la prevención de la EM y de otras enfermedades crónico-degenerativas es practicar estilos saludables de vida y evitar los factores de riesgo ambientales ya referidos.

Mecanismo de daño en la EM

El sistema inmunológico ataca y daña a las células nerviosas del cerebro y de la médula espinal del mismo enfermo, alterando la trasmisión del impulso nervioso, hacia los músculos para caminar

               Primeros síntomas de la EM

Sensación de hormigueo, adormecimiento y ardor; visión doble, disminución de la agudeza visual; trastorno del equilibrio; dolor de músculos de piernas y/o brazos, rigidez, debilidad o parálisis temporal

Factores de riesgo en EM: Menor exposición a la radiación solar, deficiencia de vitamina D, tabaquismo, exceso en consumo de sal, obesidad, antecedentes de infecciones virales (mononucleosis infecciosa y herpes)
Tratamiento en Esclerosis Múltiple

Para los brotes:   Esteroides

Para modificar la enfermedad (reducen brotes y secuelas): Inmunomoduladores, Interferón Beta, Glatiramer, Ocrevus, entre otros.

Para tratamiento síntomas: (fatiga, espasticidad, dolor, ataxia, disfunción vesical, depresión)

Para Funcionalidad: Rehabilitación física y neurológica y psicológica.

Tratamientos modificadores

Buscan reducir el número de recaídas por año y lograr un efecto neuroprotector para reducir la pérdida de volumen cerebral

Seguimiento y evaluación neurológica Tiene como objetivos: prevenir, identificar y atender los brotes; evaluar la actividad de la EM mediante Resonancia Magnética; medir y evitar la acumulación de discapacidad y la pérdida de volumen cerebral.

 

 

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