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¿Qué es el cáncer de mama?

 

El cáncer es el resultado de mutaciones, o cambios anómalos, en los genes que regulan el crecimiento de las células y las mantienen sanas.

Los genes se encuentran en el núcleo de las células, el cual actúa como la «sala de control» de cada célula. Normalmente, las células del cuerpo se renuevan mediante un proceso específico llamado crecimiento celular: las células nuevas y sanas ocupan el lugar de las células viejas que mueren.

Pero con el paso del tiempo, las mutaciones pueden «activar» ciertos genes y «desactivar» otros en una célula. La célula modificada adquiere la capacidad de dividirse sin ningún tipo de control u orden, por lo que produce más células iguales y genera un tumor.

Un tumor puede ser benigno (no es peligroso para la salud) o maligno (es potencialmente peligroso). Los tumores benignos no son considerados cancerosos: sus células tienen una apariencia casi normal, crecen lentamente y no invaden tejidos próximos ni se propagan hacia otras partes del cuerpo.

Los tumores malignos son cancerosos. De no ser controladas, las células malignas pueden propagarse más allá del tumor original hacia otras partes del cuerpo.

Las medidas más importantes que se pueden tomar para prevenir las muertes por cáncer de mama consisten en encontrar el cáncer temprano y recibir el tratamiento más avanzado para combatir la enfermedad.

 

El cáncer de mama que se detecta temprano, cuando es pequeño y no se ha extendido, es más fácil de tratar con buenos resultados. Las pruebas de detección habituales representan la manera más confiable para encontrar temprano el cáncer de seno.

¿Qué son las pruebas de detección?

El objetivo de los exámenes para detectar el cáncer de mama consiste en encontrarlo antes de que empiece a causar síntomas (como una protuberancia que se pueda palpar). Las pruebas y exámenes de detección tienen el propósito de encontrar una enfermedad en las personas que no tienen ningún síntoma. La detección temprana significa encontrar y diagnosticar una enfermedad antes de que usted hubiese esperado a que comenzaran los síntomas.

Los cánceres de seno que se encuentran durante los exámenes de detección suelen ser más pequeños y estar aún confinados al seno. El tamaño y la extensión del cáncer de mama son algunos de los factores más importantes para establecer el pronóstico (expectativa) de una mujer que padezca esta enfermedad.

Un «factor de riesgo» es todo aquello que aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de mama. Muchos de estos factores de riesgo escapan a tu control, por ejemplo, la edad, los antecedentes familiares y personales. No obstante, existen algunos que sí puedes controlar, como el peso, la actividad física y el consumo de alcohol.

Gracias al apoyo de nuestro Gobernador, el año pasado se adquirieron 5 mastògrafos más para ampliar el beneficio a más mujeres y se puso en marcha UNEME DEDICAM Tampico, logrando de esta manera llevar a Tamaulipas dentro de los primeros 5 estados en la republica con el mayor equipamiento para la detección oportuna.

Actualmente, en nuestro estado contamos con 24 equipos de mastografía distribuidos en todas las zonas de nuestro estado, incluidos 5 unidades móviles de mastografía la cuales acuden a las regiones más apartadas del estado a realizar el estudio a todas nuestras mujeres siempre de manera gratuita.

 

Factores de riesgo que puedes controlar

  • Peso:

El sobrepeso supone un riesgo elevado de cáncer de mama, en especial para mujeres postmenopáusicas. El tejido graso es la principal fuente de estrógeno que posee el cuerpo tras la menopausia, cuando los ovarios dejan de producir la hormona. Una mayor cantidad de tejido graso implica un mayor nivel de estrógeno, lo que puede aumentar el riesgo de cáncer de mama.

La dieta es presuntamente un factor de riesgo para muchos tipos de cáncer, incluido el cáncer de mama, pero todavía no se ha determinado con certeza qué tipos de alimentos aumentan el riesgo. Un buen comienzo puede ser evitar la carne roja y otras grasas animales (incluidas las grasas lácteas del queso, la leche y el helado), ya que pueden contener hormonas, otros factores de crecimiento, antibióticos y pesticidas.

  • Haz ejercicio.

Cada día hay más pruebas de que el ejercicio ayuda a reducir el riesgo de cáncer de mama. Se recomienda hacer ejercicio físico entre 45 y 60 minutos al menos 5 días a la semana.

  • Consumo de alcohol.

Algunos estudios revelaron que el riesgo de cáncer de mama aumenta en relación con la cantidad de alcohol que consume una mujer.

Fumar suele implicar un leve aumento en el riesgo de cáncer de mama.

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